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Conducción bajo los efectos del alcohol

Generalmente, los jueces, al interpretar el Código Penal, establecen dos criterios para afirmar la existencia del delito. Por un lado, se han debido realizar prácticas relacionadas con la conducción temeraria como, por ejemplo, circular en sentido contrario o a una velocidad muy superior a la permitida en esa vía urbana o interurbana. Por otro, esa acción ha debido conllevar la puesta en peligro de las personas que transitan por la carretera, ya sean conductores o peatones, o de la propia carretera. Esto se desprende del artículo 380 del Código Penal.

Sin embargo, esos dos supuestos pueden darse sin necesidad de que el conductor se encuentre en estado de embriaguez. Es más, puesto que el alcohol no afecta por igual a todas las personas, es posible incluso que no haya cometido ninguna acción tipificable según lo anterior. Pero el mero hecho de haber consumido alcohol, así como cualquier otra sustancia estupefaciente o droga, ya supone un riesgo alto de que suceda. Es por ello que, al dar positivo en el test, se les impute el delito de atentado contra la seguridad vial.

De hecho, en caso de que el conductor en estado de embriaguez hubiese actuado con 'manifiesto desprecio por la vida de los demás', entonces las penas se situarían siempre en su extremo más alto (artículo 381 del Código Penal).

¿Qué pasa si el conductor se opone a la realización de la prueba de alcoholemia?

Obviamente, para dar consistencia a la norma y fijar una serie de parámetros tangibles, el legislador ha incluido en ella unos valores mínimos. En concreto, como dijimos anteriormente, es necesario que el conductor manifieste una tasa superior a 0,6 mg/litro en la prueba de alcoholemia por aire espirado o 1,2 gramos por litro en la prueba de sangre.

Esas tasas ya implican de por sí un delito contra la seguridad vial. Sin embargo, si se sitúan por debajo, no. En ese caso, estaríamos hablando de una acción castigada bajo sanción administrativa y multa que, además, conllevaría la retención del vehículo.

Sin embargo, el conductor puede cometer una acción tipificable como delito contra la seguridad vial en forma de conducción temeraria sin necesidad de estar bajo la influencia del alcohol o de las drogas o situándose por debajo de la tasa mínima para la consideración de delito.

En este supuesto, el alcohol actúa como agravante del delito y, por tanto, conllevará la imposición de penas de mayor calado.

Nos encargamos de su defensa en cualquier delito contra la seguridad vial o delitos de alcoholemia al volante

Si usted ha sido parado en un control preventivo de alcoholemia y su nivel de alcohol supera los 0,6 gramos por litro de aire espirado o 1,2 gramos por litro de sangre; si usted se ha visto inmerso en un accidente de tráfico y en el posterior análisis ha dado positivo, póngase en contacto con nosotros; podremos defenderle. Tenga en cuenta que este tipo de delitos se celebran por el procedimiento de Juicio Rápido, por lo que es imprescindible que usted ponga en manos de un abogado experto su defensa a la mayor brevedad posible.

DELITO CONTRA LA SEGURIDAD VIAL